miércoles, 03 de mayo de 2006
Nchts. Post personal
No estoy satisfecho con mi vida.
No es que esté demasiado mal, es que yo soy muy exigente con ella.
Lo máximo a lo que un ser humano puede aspirar es a ser feliz, pero eso es una carrera interminable hacia una meta que nunca alcanzarás, puesto que precisamente el anhelo de llegar a alcanzar dicha felicidad completa es la fuerza que tira de ti hacia adelante. Y si se agota esa fuerza, ya nada tiene sentido.
Por tanto al mismo tiempo que aspiras a lograr la felicidad completa, has de saber que ésta no existe y que la única manera de no convertirte en un eterno insatisfecho es disfrutar con el "proceso".
Como los viajes, lo importante no es tanto el destino final como el viaje en sí. Con la felicidad pasa lo mismo, de lo contrario no diriamos con una sonrisa: ¡Qué me quiten lo bailao!
Y ciertamente yo puedo mirar atrás y decir con una sonrisa:¡Qué me quiten lo bailao!
Otra gran frase es : ¡No me arrepiento de nada!, esa no la puedo decir con tanta soltura, pero la verdad es que no me arrepiento de mucho.
Bueno, el caso es que aunque hasta la fecha me haya pegado unos buenos bailoteos, eso no oculta el hecho de que quiero seguir bailando y de que ahora tengo la sensación de estar con el culo pegado a la silla esperando a saltar a la pista.
Y esa es la buena noticia: estoy con muchas fuerzas para bailar. Aunque me haya reblandecido bastante en el último año aún sigo siendo la mala bestia de siempre, con la piel de cuero. Así que el estado de cosas actual no me afecta tanto como para estar muy triste y por tanto tengo toda la energía y la confianza necesarias para seguir adelante y cambiar mi suerte.
No es agradable replantearse los aspectos personal y laboral todo de golpe, una cosa tras otra. Cuando era más joven y más inexperto la reacción habría sido cortar amarras y mandarlo todo a pastar.
Librarme de todo el lastre y empezar de cero, solo.
Míticas huídas hacia adelante.
Ahora que soy más viejo y creo que más listo, puedo tomarme las cosas con calma y hacer que las voladuras sean controladas. Eso después de esperar hasta el último momento antes de darle al botón.
No sé, mucha gente no se quejaría de estar en mi lugar, pero lo cierto es que últimamente doy más bandazos que un conductor borracho.No controlo el coche.
El escenario vital me cambia a cada semana, la situación hoy es de una manera y mañana de otra.
Desde luego no será por falta de flexibilidad puesto que parezco un blandi bloop doblándome y adaptándome a todo lo que llega, pero empiezo a estar harto.
Ya es hora de dejar de ser un pelele a merced de factores externos a mí, es hora de tomarme tiempo para saber a donde quiero ir, para acto seguido levantarme e ir a por ello.
Tomar la iniciativa, el timón.Cortar el bacalao y poner YO las reglas.
Estoy hasta los huevos de mi pasividad, de ir a remolque y de reaccionar a posteriori.De verlas venir.
Ese nunca he sido yo.¿Qué coño me ha pasado?
Pero se acabó.
Ahora me toca a mí. Ahora voy a ser yo el que marca mi rumbo y el que tira del carro y decide a donde voy.
Abrazos a todos.
No es que esté demasiado mal, es que yo soy muy exigente con ella.
Lo máximo a lo que un ser humano puede aspirar es a ser feliz, pero eso es una carrera interminable hacia una meta que nunca alcanzarás, puesto que precisamente el anhelo de llegar a alcanzar dicha felicidad completa es la fuerza que tira de ti hacia adelante. Y si se agota esa fuerza, ya nada tiene sentido.
Por tanto al mismo tiempo que aspiras a lograr la felicidad completa, has de saber que ésta no existe y que la única manera de no convertirte en un eterno insatisfecho es disfrutar con el "proceso".
Como los viajes, lo importante no es tanto el destino final como el viaje en sí. Con la felicidad pasa lo mismo, de lo contrario no diriamos con una sonrisa: ¡Qué me quiten lo bailao!
Y ciertamente yo puedo mirar atrás y decir con una sonrisa:¡Qué me quiten lo bailao!
Otra gran frase es : ¡No me arrepiento de nada!, esa no la puedo decir con tanta soltura, pero la verdad es que no me arrepiento de mucho.
Bueno, el caso es que aunque hasta la fecha me haya pegado unos buenos bailoteos, eso no oculta el hecho de que quiero seguir bailando y de que ahora tengo la sensación de estar con el culo pegado a la silla esperando a saltar a la pista.
Y esa es la buena noticia: estoy con muchas fuerzas para bailar. Aunque me haya reblandecido bastante en el último año aún sigo siendo la mala bestia de siempre, con la piel de cuero. Así que el estado de cosas actual no me afecta tanto como para estar muy triste y por tanto tengo toda la energía y la confianza necesarias para seguir adelante y cambiar mi suerte.
No es agradable replantearse los aspectos personal y laboral todo de golpe, una cosa tras otra. Cuando era más joven y más inexperto la reacción habría sido cortar amarras y mandarlo todo a pastar.
Librarme de todo el lastre y empezar de cero, solo.
Míticas huídas hacia adelante.
Ahora que soy más viejo y creo que más listo, puedo tomarme las cosas con calma y hacer que las voladuras sean controladas. Eso después de esperar hasta el último momento antes de darle al botón.
No sé, mucha gente no se quejaría de estar en mi lugar, pero lo cierto es que últimamente doy más bandazos que un conductor borracho.No controlo el coche.
El escenario vital me cambia a cada semana, la situación hoy es de una manera y mañana de otra.
Desde luego no será por falta de flexibilidad puesto que parezco un blandi bloop doblándome y adaptándome a todo lo que llega, pero empiezo a estar harto.
Ya es hora de dejar de ser un pelele a merced de factores externos a mí, es hora de tomarme tiempo para saber a donde quiero ir, para acto seguido levantarme e ir a por ello.
Tomar la iniciativa, el timón.Cortar el bacalao y poner YO las reglas.
Estoy hasta los huevos de mi pasividad, de ir a remolque y de reaccionar a posteriori.De verlas venir.
Ese nunca he sido yo.¿Qué coño me ha pasado?
Pero se acabó.
Ahora me toca a mí. Ahora voy a ser yo el que marca mi rumbo y el que tira del carro y decide a donde voy.
Abrazos a todos.

