lunes, 19 de diciembre de 2005
¿Quién entiende a las mujeres?
Esto lo tenia en la nevera hace meses esperando las semanas poco prolificas de Navidad, pero en honor a mis fans de www.becariosicex.com (página de Pau y Carlos) y a todos los tios que no se comen un torrao y se preguntan lo que da título al post,pues lo adelantamos.
Amigo mío,
Ante todo no te canses en intentar entender a las mujeres, no podrás; ni ellas mismas son capaces de entenderse a sí mismas, y además no existen "las mujeres", cada una es única e irrepetible. Con sus principios, valores , anhelos y prioridades individuales.
Así que mi consejo es que ya que no puedes entenderlas, al menos hagas un esfuerzo por comprenderlas. Es decir que seas sobretodo comprensivo.
Eso tan fácil de decir y difícil de lograr de ponerse en su lugar. Para ello es básico saber escuchar y aprender de ellas, intentando eliminar de tu equipaje mental cuantos más prejucicios y lugares comunes como puedas.
Intentar ver las cosas según las ve ella. Es un ejercicio que requiere generosidad y tolerancia, pero que es muy interesante y te ahorrará muchos disgustos.
Hay mucho que puedes aprender si simplemente abres las orejas, la mente y escuchas. Por un momento que el centro del Universo no seas tú, sino quien tienes delante.
Cuando alguién quiere entender "algo", lo hace generalmente con el objetivo de que el siguiente paso sea poder dominarlo a su antojo gracias al conocimiento adquirido. Y ese es otro error común. Aún cuando puedas anticipar las acciones de ella, estas acciones serán las que ella decida. No puedes (ni debes) forzar a nadie a cambiar, no por tí.
La gente tiene una elasticidad limitada, como los muelles, y si la fuerzas demasiado salta y vuelve a su posición original.
En cambio si comprendes a una mujer, desde una posición de respeto, no intervencionista por decirlo de una manera, sabras como es y serás capaz de determinar que grado de compatibilidad tendrá contigo.
De esta manera habrá mujeres que puedan ser tu amiga, tu amante, tu pareja, tu enemigo, tu pesadilla, o las más de las veces: nada en absoluto.
Pero cada categoría estará bastante definida y o la persona evoluciona por sí misma o no cambiará de "categoría", hagas lo que hagas o te pongas como te pongas. No te empeñes, no desperdicies tiempo y energía.
Pasa página, concentrate en las que pueden valer la pena para tí y aire.
Acepta las cosas con deportividad, según vengan; alegrate por las cosas buenas y no les des más vueltas a las malas.
No juzguesa nadie, porque no eres nadie para juzgar.
Si las cosas no suceden como deseas, no seas tan arrogante como para pensar que ella es la que acumula todos los fallos, o para pensar que no es una tía que valga la pena. No vale la pena para tí (de la misma manera que tú no la vales para ella) pero sí que será una persona muy válida para otro y desde luego sí que lo es para ella misma.
No has de ser tan pretencioso como para pensar que tus deseos y tus puntos de vista son el patrón por el cual se ha de juzgar a los demás.
En el próximo episodio de la Doctora Francis-Mislata daremos respuesta a la gran pregunta que incluso ellas mismas se hacen, ¿Por qué nos gustan los tíos canallas? (vulgo CABRONES).
Amigo mío,
Ante todo no te canses en intentar entender a las mujeres, no podrás; ni ellas mismas son capaces de entenderse a sí mismas, y además no existen "las mujeres", cada una es única e irrepetible. Con sus principios, valores , anhelos y prioridades individuales.
Así que mi consejo es que ya que no puedes entenderlas, al menos hagas un esfuerzo por comprenderlas. Es decir que seas sobretodo comprensivo.
Eso tan fácil de decir y difícil de lograr de ponerse en su lugar. Para ello es básico saber escuchar y aprender de ellas, intentando eliminar de tu equipaje mental cuantos más prejucicios y lugares comunes como puedas.
Intentar ver las cosas según las ve ella. Es un ejercicio que requiere generosidad y tolerancia, pero que es muy interesante y te ahorrará muchos disgustos.
Hay mucho que puedes aprender si simplemente abres las orejas, la mente y escuchas. Por un momento que el centro del Universo no seas tú, sino quien tienes delante.
Cuando alguién quiere entender "algo", lo hace generalmente con el objetivo de que el siguiente paso sea poder dominarlo a su antojo gracias al conocimiento adquirido. Y ese es otro error común. Aún cuando puedas anticipar las acciones de ella, estas acciones serán las que ella decida. No puedes (ni debes) forzar a nadie a cambiar, no por tí.
La gente tiene una elasticidad limitada, como los muelles, y si la fuerzas demasiado salta y vuelve a su posición original.
En cambio si comprendes a una mujer, desde una posición de respeto, no intervencionista por decirlo de una manera, sabras como es y serás capaz de determinar que grado de compatibilidad tendrá contigo.
De esta manera habrá mujeres que puedan ser tu amiga, tu amante, tu pareja, tu enemigo, tu pesadilla, o las más de las veces: nada en absoluto.
Pero cada categoría estará bastante definida y o la persona evoluciona por sí misma o no cambiará de "categoría", hagas lo que hagas o te pongas como te pongas. No te empeñes, no desperdicies tiempo y energía.
Pasa página, concentrate en las que pueden valer la pena para tí y aire.
Acepta las cosas con deportividad, según vengan; alegrate por las cosas buenas y no les des más vueltas a las malas.
No juzguesa nadie, porque no eres nadie para juzgar.
Si las cosas no suceden como deseas, no seas tan arrogante como para pensar que ella es la que acumula todos los fallos, o para pensar que no es una tía que valga la pena. No vale la pena para tí (de la misma manera que tú no la vales para ella) pero sí que será una persona muy válida para otro y desde luego sí que lo es para ella misma.
No has de ser tan pretencioso como para pensar que tus deseos y tus puntos de vista son el patrón por el cual se ha de juzgar a los demás.
En el próximo episodio de la Doctora Francis-Mislata daremos respuesta a la gran pregunta que incluso ellas mismas se hacen, ¿Por qué nos gustan los tíos canallas? (vulgo CABRONES).


