martes, 11 de octubre de 2005
RIQUEZA
El otro día pasando por RedProgresista había un post sobre las verjas de Ceuta y Melilla. ( ¿Deberíamos decir Muro de la Vergüenza para ser coherentes?, ¿para cuando un manifiesto al respecto? ) y en los comentarios había uno de un tipo que decía textualmente:
"Voy a empezar preguntando unas cositas muy simples a tanto progre:
¿Cuando estáis dispuesto a renunciar de vuestro bienestar para que los negritos vivan mejor? ¿A que renunciaríais? ¿Cuántos euros estáis dispuestos a entregar cada mes a esta gente? ¿100? ¿200? ¿300? ¿Cuántos?
¿Cuántos cubatas y cañas menos os vais a beber para dedicar ese dinero al tercer mundo? ¿Cuántos? ¿Cuántos cosméticos y crecepelos no vais a comprar por la misma razón? ¿Cuántos?
Si un negro (¿subsahariano?) salta ilegalmente una frontera se arriesga a muchas cosa, incluyendo un tiro. Si ese es el coste para que yo siga estando en mi situación actual y no perder aun más estoy dispuesto a asumirlo. Llamadme cabrón, llamadme egoísta, incluso racista, pero no me llaméis hipócrita. Y ahora meteros conmigo, insultadme, emplead vuestra escasa dialéctica para rebatir mis pobres y escasos argumentos, pero eso no va a arreglar el mundo."
Como era de esperar le pusieron a caldo y le tacharon de insolidario que es lo peor que te puede decir un progre.
La verdad es que tanto el sujeto que piensa que un negro saltando una valla se convierte en un blanco perfecto y los "solidarios" de manual que le contestaron, comparten un error de fondo del que ya hablamos en este blog. El pensar que la riqueza es un juego de suma cero, es decir para que unos ganen, otros han de perder en la misma proporción:
"No Mislata , no , la cuestion es que entre nosotros los hay muy muy ricos gracias a que no han dejado que ellos y parte de nosotros dejemos de ser pobres."
Me decían los progres, como si el hecho de que el software de Bill Gates se venda como churros sea la causa de que haya pobres en África. A Bill Gates por supuesto le interesa para enriquecerse que los demás seamos pobres, tan pobres como para no poder comprarnos siquiera sus programas, eso le conviene mucho, claro.
Teniendo entre ceja y ceja esas ideas tan equivocadas no es de extrañar que sean unos pesimistas y unos tristes. Ideas equivocadas porque ya me gustaría a mí saber quien es el que ha salido perdiendo en nuestro viaje de la edad de piedra a la del microchip. ¿A quién le hemos "afanao" nuestros móviles y nuestros ordenadores?
Estas ideas tan simples y tan erroneas se fundamentan en el desconocimiento de cual es el proceso de creación de riqueza. Porque sí amigos, la riqueza se CREA, basta con observar como vivíamos en la Edad Media y como lo hacemos ahora.
Estos bienintencionados, instalados en una sociedad inmensamente rica gracias al progreso capitalista, contemplan la pobreza como un fenómeno "extraño". La pobreza, se suela pensar, no es propia del siglo XXI, no es propia del hombre.
Con todo, pocas cosas hay más humanas que la pobreza. Lo realmente extraordinario e inusual no es la pobreza, sino la riqueza.
Gracias al capitalismo, en Occidente la riqueza se ha impuesto como norma, y la pobreza como marginal excepción. Los europeos se extrañan de que alguno de sus compatriotas no tenga agua corriente, lavadora, cuarto de baño, línea telefónica, televisión y, en muchos casos, un automóvil. Son elementos tan corrientes aquí como preciados y extraños en los países pobres.
Todo ello ha provocado que hoy en día contemplemos la riqueza como algo natural al hombre. En Europa los niños vienen a un mundo rico, donde no morirán de hambre y gozarán a lo largo de su vida de las mayores comodidades.
Si bien es cierto que la pobreza es el estado natural del hombre, no lo es menos que la reducción de la pobreza es, igualmente, el proceso consustancial del hombre "empresarial", del capitalismo. Cuando al ser humano se le permite emplear la razón para buscar su bienestar personal sin esclavizar o robar a sus congéneres (esto es, cuando se forman las instituciones capitalistas), con su propia inteligencia consigue aumentar de manera progresiva su riqueza y su felicidad.
Los economistas del siglo XVIII se preguntaron cuáles eran las causas de que el hombre abandonara su natural estado de pobreza; los economistas del siglo XX se han preguntado, a su vez, cuál era la causa de que el mismo capitalismo que salvó América y Europa no hiciera lo propio con el resto del mundo.
Vayamos por partes:
El hombre actúa para perseguir unos fines a través de unos medios. Al satisfacer sus fines logra bienestar y satisfacción, pero para ello tiene que trabajar previamente en la búsqueda y creación de los medios adecuados.
Así, podemos definir la riqueza como la creciente disponibilidad de medios para la satisfacción de los fines. De esta definición en apariencia tan simple debemos destacar tres conclusiones:
Primero, no hay riqueza sin propiedad privada. Los fines son por naturaleza individuales, son concebidos y proyectados por una mente individual. La mente social no existe. Los políticos, por ejemplo, aseguran que sus planes satisfacen el bienestar general, pero siguen siendo sus planes, concebidos y creados por sus propias mentes. Si los fines son individuales, la existencia y naturaleza de los medios estará en función de esos fines, y en consecuencia deberán poder ser controlados y dirigidos hacia sus propios fines por el individuo.
El ejemplo del fracaso (previsible) de las granjas comunales de los países comunistas es paradigmático. Si tú no te vas a beneficiar del fruto de tu trabajo ¿para qué dejarte la piel trabajando si después cuando llegue la cosecha y el momento de recoger los frutos de tu sudor, te los pueden arrebatar de manera arbitraria? Si tu recompensa no guarda relación con tu esfuerzo acabas por no esforzarte.
Segundo, una sociedad puede ser rica aun cuando en apariencia no disponga de muchos bienes materiales. Los amish no disponen, voluntariamente, de ninguno de los grandes adelantos del siglo XX. No carecen de riqueza, dado que tienen suficientes medios para satisfacer sus fines, sus necesidades. En cambio, los países comunistas decían disponer de los mayores adelantos (satélites, misiles, muchas medallas en los Juegos Olímpicos, etc) pero eran tremendamente pobres, ya que los fines de sus habitantes no podían satisfacerse. Dice mucho de sí mismo un modelo económico que convierte en lujos productos como el champú (Cuba) o los tampones (ex - URSS).
Tercero, un país no es rico en función de los elementos materiales de que disponga, sino del uso que los individuos puedan hacer de ellos. África no es rica por disponer de oro, diamantes, petróleo y demás recursos naturales; los africanos, hoy por hoy, son incapaces de utilizarlos, y no les son en absoluto útiles. Sería como señalar que una empresa es rica porque posee todo el níquel del núcleo de la tierra, aun cuando no le resulta alcanzable.
Propiedad privada, emprendedores y bienes de capital
Convenía distinguir entre "riqueza natural" y "riqueza humana". Aquélla sólo se convierte en ésta cuando el hombre domina y se apropia de la riqueza natural. Lo importante, por tanto, es que el ser humano domine su entorno a través de su trabajo, esto es, que incorpore "la riqueza natural" a sus planes. Sin embargo, si cada individuo pretendiera abarcar la totalidad de sus fines lo tendría bastante complicado. No sólo debería ejercer de agricultor, también de sastre, alfarero, transportista, mecánico, electricista, informático o arquitecto. Dado que las habilidades del hombre, y sobre todo su tiempo, no le permiten dedicarse a todas esas labores, el ser humano empezó a relacionarse con sus semejantes. Surgió así la sociedad, y la división social del trabajo y del conocimiento.
Cada ser humano pasaría a especializarse en una tarea, de manera que intercambiaría con el resto los bienes en que, a su vez, se hubieran especializado. Sin embargo, este sistema tenía un pequeño problema (que, en realidad, es su gran virtud): cada individuo debía ser suficientemente espabilado como para conocer las necesidades de los otros individuos. Si cometía un error (por ejemplo, fabricar máquinas de escribir en la era de los ordenadores) no tendría nada que intercambiar con el resto, de manera que se quedaría sin nada.
Por ello, resulta lógico que algunos individuos prefieran asegurarse durante un tiempo una fuente estable de ingresos, evitando esta arriesgada actividad. Así, algunos individuos (trabajadores por cuenta ajena) deciden trabajar para otros (capitalistas) a cambio de una renta estable (salario) que no proviene de la venta de los productos, sino de su trabajo. Sin embargo, no por ello los asalariados dejan de actuar empresarialmente: buscarán los salarios más elevados y se especializarán en las ocupaciones que crean que tienen un mayor futuro.
En otras palabras, cada individuo, antes de satisfacer sus propios fines, tenía que pensar e ingeniárselas para conocer y satisfacer las necesidades ajenas. Los vínculos sociales se refuerzan y los individuos se vuelven interdependientes.
Pero la especialización individual todavía no es capaz de explicar plenamente las causas de la riqueza. Por mucho que se especialice un individuo, su capacidad para satisfacer las necesidades ajenas tiene un límite físico. Cada individuo, con sus propias manos, no puede ampliar continuamente la producción: necesita de herramientas (bienes de capital) con las que trabajar más eficientemente y producir los bienes finales que satisfacen de manera directa sus necesidades..
Los bienes de capital, pues, permiten ampliar la riqueza a través de varios mecanismos:
*Primero, los seres humanos devienen más productivos (producir más con los mismos recursos que antes). Una persona en una excavadora puede mover en un día más tierra que mil con sus manos desnudas o usando palas.
*Segundo, pueden alcanzar "riquezas naturales" que previamente no podían usar (por ejemplo, el crudo es inútil sin refinerías de petróleo y no se puede extraer sin los equipos de perforación necesarios).
*Tercero, dado que los bienes de capital se utilizan como medios para obtener otros medios, podemos considerarlos a sí mismos como riqueza (si bien una riqueza más alejada del fin del individuo).
Aparentemente, los bienes de capital vendrían a ser la llave maestra que abre el cofre de la riqueza. Sin embargo, su producción tiene un inconveniente: mientras se produce un bien de capital no se está produciendo un bien de consumo, por tanto los fines de muchas personas tienen que retrasarse. De este modo, la única manera de producir bienes de capital es el ahorro de los consumidores. Son ellos los que han de estar dispuestos a retrasar su consumo durante un tiempo para que éste sea mayor en el futuro.
El camino hacia la riqueza, por tanto, es el siguiente:
1.- División del trabajo
2.- Intercambios voluntarios y
3.- Acumulación de capital.
Si extendemos esto a nivel internacional obtenemos la libre circulación de personas (francamente mejorable), mercancías y capitales, esto es, la famosa GLOBALIZACIÓN.
Si hay un país extraordinariamente pobre, los empresarios y capitalistas de los países ricos trasladarán allí sus líneas productivas (libre movimiento de capitales), conocedores de que podrán producir barato para vender caro en Occidente (libre movimiento de mercancías). O bien, como alternativa, los trabajadores de los países pobres se trasladarán allí donde los salarios sean altos (libre circulación de personas, (no de todas)), aumentando la producción y, por tanto, la riqueza.
La capacidad de un país pobre para salir de la pobreza sin inversión extranjera a corto plazo es muy reducida. Europa tardó siglos en que su ahorro cristalizara en una revolución industrial. El camino más rápido para acabar con la pobreza es recurrir a la inversión exterior, al ahorro occidental (como, por ejemplo, hizo España durante los años 60), atraída por sus bajos salarios.
La inversión extranjera siempre mejora la situación de los países pobres, los enriquecerá. Los supuestos salarios de miseria tienen que ser, forzosamente, superiores a los que percibían antes de que el empresario apareciera en el país (si no, nadie querría trabajar para él). Y así, cuando se multiplica la inversión extranjera en un país pobre los salarios empiezan a aumentar a un gran ritmo, ya que en caso contrario los empresarios entrantes no conseguirían contratar a ningún trabajador nuevo y los empresarios residentes no conseguirían retenerlos.
Éstas son las causas de la riqueza, la carrera hacia lo más alto de nuestro bienestar. El capitalismo y su expansión mundial reducen de manera expansiva la pobreza. Los europeos siguieron este camino, los estadounidenses siguieron este camino, los asiáticos están siguiendo este camino. Las hambrunas han desaparecido en estas zonas del mundo, y el bienestar se multiplica década a década.
Sin embargo, África sigue siendo pobre. Los mecanismos de creación de riqueza parece que no operan allí. ¿Por qué? Eso en un próximo post.
"Voy a empezar preguntando unas cositas muy simples a tanto progre:
¿Cuando estáis dispuesto a renunciar de vuestro bienestar para que los negritos vivan mejor? ¿A que renunciaríais? ¿Cuántos euros estáis dispuestos a entregar cada mes a esta gente? ¿100? ¿200? ¿300? ¿Cuántos?
¿Cuántos cubatas y cañas menos os vais a beber para dedicar ese dinero al tercer mundo? ¿Cuántos? ¿Cuántos cosméticos y crecepelos no vais a comprar por la misma razón? ¿Cuántos?
Si un negro (¿subsahariano?) salta ilegalmente una frontera se arriesga a muchas cosa, incluyendo un tiro. Si ese es el coste para que yo siga estando en mi situación actual y no perder aun más estoy dispuesto a asumirlo. Llamadme cabrón, llamadme egoísta, incluso racista, pero no me llaméis hipócrita. Y ahora meteros conmigo, insultadme, emplead vuestra escasa dialéctica para rebatir mis pobres y escasos argumentos, pero eso no va a arreglar el mundo."

Como era de esperar le pusieron a caldo y le tacharon de insolidario que es lo peor que te puede decir un progre.
La verdad es que tanto el sujeto que piensa que un negro saltando una valla se convierte en un blanco perfecto y los "solidarios" de manual que le contestaron, comparten un error de fondo del que ya hablamos en este blog. El pensar que la riqueza es un juego de suma cero, es decir para que unos ganen, otros han de perder en la misma proporción:
"No Mislata , no , la cuestion es que entre nosotros los hay muy muy ricos gracias a que no han dejado que ellos y parte de nosotros dejemos de ser pobres."
Me decían los progres, como si el hecho de que el software de Bill Gates se venda como churros sea la causa de que haya pobres en África. A Bill Gates por supuesto le interesa para enriquecerse que los demás seamos pobres, tan pobres como para no poder comprarnos siquiera sus programas, eso le conviene mucho, claro.
Teniendo entre ceja y ceja esas ideas tan equivocadas no es de extrañar que sean unos pesimistas y unos tristes. Ideas equivocadas porque ya me gustaría a mí saber quien es el que ha salido perdiendo en nuestro viaje de la edad de piedra a la del microchip. ¿A quién le hemos "afanao" nuestros móviles y nuestros ordenadores?

Estas ideas tan simples y tan erroneas se fundamentan en el desconocimiento de cual es el proceso de creación de riqueza. Porque sí amigos, la riqueza se CREA, basta con observar como vivíamos en la Edad Media y como lo hacemos ahora.
Estos bienintencionados, instalados en una sociedad inmensamente rica gracias al progreso capitalista, contemplan la pobreza como un fenómeno "extraño". La pobreza, se suela pensar, no es propia del siglo XXI, no es propia del hombre.
Con todo, pocas cosas hay más humanas que la pobreza. Lo realmente extraordinario e inusual no es la pobreza, sino la riqueza.
Gracias al capitalismo, en Occidente la riqueza se ha impuesto como norma, y la pobreza como marginal excepción. Los europeos se extrañan de que alguno de sus compatriotas no tenga agua corriente, lavadora, cuarto de baño, línea telefónica, televisión y, en muchos casos, un automóvil. Son elementos tan corrientes aquí como preciados y extraños en los países pobres.
Todo ello ha provocado que hoy en día contemplemos la riqueza como algo natural al hombre. En Europa los niños vienen a un mundo rico, donde no morirán de hambre y gozarán a lo largo de su vida de las mayores comodidades.
Si bien es cierto que la pobreza es el estado natural del hombre, no lo es menos que la reducción de la pobreza es, igualmente, el proceso consustancial del hombre "empresarial", del capitalismo. Cuando al ser humano se le permite emplear la razón para buscar su bienestar personal sin esclavizar o robar a sus congéneres (esto es, cuando se forman las instituciones capitalistas), con su propia inteligencia consigue aumentar de manera progresiva su riqueza y su felicidad.
Los economistas del siglo XVIII se preguntaron cuáles eran las causas de que el hombre abandonara su natural estado de pobreza; los economistas del siglo XX se han preguntado, a su vez, cuál era la causa de que el mismo capitalismo que salvó América y Europa no hiciera lo propio con el resto del mundo.

Vayamos por partes:
¿Qué es la riqueza?
El hombre actúa para perseguir unos fines a través de unos medios. Al satisfacer sus fines logra bienestar y satisfacción, pero para ello tiene que trabajar previamente en la búsqueda y creación de los medios adecuados.
Así, podemos definir la riqueza como la creciente disponibilidad de medios para la satisfacción de los fines. De esta definición en apariencia tan simple debemos destacar tres conclusiones:
Primero, no hay riqueza sin propiedad privada. Los fines son por naturaleza individuales, son concebidos y proyectados por una mente individual. La mente social no existe. Los políticos, por ejemplo, aseguran que sus planes satisfacen el bienestar general, pero siguen siendo sus planes, concebidos y creados por sus propias mentes. Si los fines son individuales, la existencia y naturaleza de los medios estará en función de esos fines, y en consecuencia deberán poder ser controlados y dirigidos hacia sus propios fines por el individuo.
El ejemplo del fracaso (previsible) de las granjas comunales de los países comunistas es paradigmático. Si tú no te vas a beneficiar del fruto de tu trabajo ¿para qué dejarte la piel trabajando si después cuando llegue la cosecha y el momento de recoger los frutos de tu sudor, te los pueden arrebatar de manera arbitraria? Si tu recompensa no guarda relación con tu esfuerzo acabas por no esforzarte.

Segundo, una sociedad puede ser rica aun cuando en apariencia no disponga de muchos bienes materiales. Los amish no disponen, voluntariamente, de ninguno de los grandes adelantos del siglo XX. No carecen de riqueza, dado que tienen suficientes medios para satisfacer sus fines, sus necesidades. En cambio, los países comunistas decían disponer de los mayores adelantos (satélites, misiles, muchas medallas en los Juegos Olímpicos, etc) pero eran tremendamente pobres, ya que los fines de sus habitantes no podían satisfacerse. Dice mucho de sí mismo un modelo económico que convierte en lujos productos como el champú (Cuba) o los tampones (ex - URSS).

Tercero, un país no es rico en función de los elementos materiales de que disponga, sino del uso que los individuos puedan hacer de ellos. África no es rica por disponer de oro, diamantes, petróleo y demás recursos naturales; los africanos, hoy por hoy, son incapaces de utilizarlos, y no les son en absoluto útiles. Sería como señalar que una empresa es rica porque posee todo el níquel del núcleo de la tierra, aun cuando no le resulta alcanzable.
¿Cuáles son las causas de las crecientes disponibilidades de medios, es decir, cuáles son las causas de la riqueza?
Propiedad privada, emprendedores y bienes de capital
Convenía distinguir entre "riqueza natural" y "riqueza humana". Aquélla sólo se convierte en ésta cuando el hombre domina y se apropia de la riqueza natural. Lo importante, por tanto, es que el ser humano domine su entorno a través de su trabajo, esto es, que incorpore "la riqueza natural" a sus planes. Sin embargo, si cada individuo pretendiera abarcar la totalidad de sus fines lo tendría bastante complicado. No sólo debería ejercer de agricultor, también de sastre, alfarero, transportista, mecánico, electricista, informático o arquitecto. Dado que las habilidades del hombre, y sobre todo su tiempo, no le permiten dedicarse a todas esas labores, el ser humano empezó a relacionarse con sus semejantes. Surgió así la sociedad, y la división social del trabajo y del conocimiento.
Cada ser humano pasaría a especializarse en una tarea, de manera que intercambiaría con el resto los bienes en que, a su vez, se hubieran especializado. Sin embargo, este sistema tenía un pequeño problema (que, en realidad, es su gran virtud): cada individuo debía ser suficientemente espabilado como para conocer las necesidades de los otros individuos. Si cometía un error (por ejemplo, fabricar máquinas de escribir en la era de los ordenadores) no tendría nada que intercambiar con el resto, de manera que se quedaría sin nada.

Especies en peligro de extinción

Por ello, resulta lógico que algunos individuos prefieran asegurarse durante un tiempo una fuente estable de ingresos, evitando esta arriesgada actividad. Así, algunos individuos (trabajadores por cuenta ajena) deciden trabajar para otros (capitalistas) a cambio de una renta estable (salario) que no proviene de la venta de los productos, sino de su trabajo. Sin embargo, no por ello los asalariados dejan de actuar empresarialmente: buscarán los salarios más elevados y se especializarán en las ocupaciones que crean que tienen un mayor futuro.
En otras palabras, cada individuo, antes de satisfacer sus propios fines, tenía que pensar e ingeniárselas para conocer y satisfacer las necesidades ajenas. Los vínculos sociales se refuerzan y los individuos se vuelven interdependientes.

Pero la especialización individual todavía no es capaz de explicar plenamente las causas de la riqueza. Por mucho que se especialice un individuo, su capacidad para satisfacer las necesidades ajenas tiene un límite físico. Cada individuo, con sus propias manos, no puede ampliar continuamente la producción: necesita de herramientas (bienes de capital) con las que trabajar más eficientemente y producir los bienes finales que satisfacen de manera directa sus necesidades..
Los bienes de capital, pues, permiten ampliar la riqueza a través de varios mecanismos:
*Primero, los seres humanos devienen más productivos (producir más con los mismos recursos que antes). Una persona en una excavadora puede mover en un día más tierra que mil con sus manos desnudas o usando palas.
*Segundo, pueden alcanzar "riquezas naturales" que previamente no podían usar (por ejemplo, el crudo es inútil sin refinerías de petróleo y no se puede extraer sin los equipos de perforación necesarios).
*Tercero, dado que los bienes de capital se utilizan como medios para obtener otros medios, podemos considerarlos a sí mismos como riqueza (si bien una riqueza más alejada del fin del individuo).
Aparentemente, los bienes de capital vendrían a ser la llave maestra que abre el cofre de la riqueza. Sin embargo, su producción tiene un inconveniente: mientras se produce un bien de capital no se está produciendo un bien de consumo, por tanto los fines de muchas personas tienen que retrasarse. De este modo, la única manera de producir bienes de capital es el ahorro de los consumidores. Son ellos los que han de estar dispuestos a retrasar su consumo durante un tiempo para que éste sea mayor en el futuro.

El camino hacia la riqueza, por tanto, es el siguiente:
1.- División del trabajo
2.- Intercambios voluntarios y
3.- Acumulación de capital.
Si extendemos esto a nivel internacional obtenemos la libre circulación de personas (francamente mejorable), mercancías y capitales, esto es, la famosa GLOBALIZACIÓN.
Si hay un país extraordinariamente pobre, los empresarios y capitalistas de los países ricos trasladarán allí sus líneas productivas (libre movimiento de capitales), conocedores de que podrán producir barato para vender caro en Occidente (libre movimiento de mercancías). O bien, como alternativa, los trabajadores de los países pobres se trasladarán allí donde los salarios sean altos (libre circulación de personas, (no de todas)), aumentando la producción y, por tanto, la riqueza.
La capacidad de un país pobre para salir de la pobreza sin inversión extranjera a corto plazo es muy reducida. Europa tardó siglos en que su ahorro cristalizara en una revolución industrial. El camino más rápido para acabar con la pobreza es recurrir a la inversión exterior, al ahorro occidental (como, por ejemplo, hizo España durante los años 60), atraída por sus bajos salarios.

La inversión extranjera siempre mejora la situación de los países pobres, los enriquecerá. Los supuestos salarios de miseria tienen que ser, forzosamente, superiores a los que percibían antes de que el empresario apareciera en el país (si no, nadie querría trabajar para él). Y así, cuando se multiplica la inversión extranjera en un país pobre los salarios empiezan a aumentar a un gran ritmo, ya que en caso contrario los empresarios entrantes no conseguirían contratar a ningún trabajador nuevo y los empresarios residentes no conseguirían retenerlos.
Éstas son las causas de la riqueza, la carrera hacia lo más alto de nuestro bienestar. El capitalismo y su expansión mundial reducen de manera expansiva la pobreza. Los europeos siguieron este camino, los estadounidenses siguieron este camino, los asiáticos están siguiendo este camino. Las hambrunas han desaparecido en estas zonas del mundo, y el bienestar se multiplica década a década.
Sin embargo, África sigue siendo pobre. Los mecanismos de creación de riqueza parece que no operan allí. ¿Por qué? Eso en un próximo post.

