jueves, 27 de octubre de 2005
Che que boluuuuuuudo! PARTE V
Sigue de un post anterior.
En 1995 Menem es reelegido por abrumadora mayoría.
Ahora que Argentina era un país mendio normal de nuevo, se podía mirar de manera más crítica al lado oscuro de la gestión de Menem, desde la creciente pobreza hasta las actitudes autoritarias del mismo.
En pocas palabras Menem era un gobernante adecuado para un país en estado de descomposición dispuesto a tragar y aceptar lo que fuera con tal de salir del caos, pero Menem no era un presidente adecuado para pilotar un país normalizado.
El fenómeno clave de estos años es el de la corrupción, y ésta fue rampante durante el proceso de privatización de las empresas públicas. Más que una venta de empresas fué un todo a 100.
Las compañías públicas, pese a su pérdidas, se vendieron a precios muy inferiores a su valor real. La percepción de la ciudadanía era de que habían saqueado el país, sobretodo cuando monopolios públicos fueron sustituidos por monopolios privados.
Al desaparecer los subsídios a las empresas, los servicios de éstas fueron más caros, si bien más eficientes.
Los escandalos alrededor de las privatizaciones se sucedieron uno tras otro, revelándose que muchos participantes en las privatizaciones, tenían vínculos con mafias internacionales.
Obviamente el proceso de privatización perdió legitimidad; un proceso que era necesario para reducir la deuda y el peso del Estado y que globalmente fué positivo.
En 1996, el Gobierno sufrió un revés parlamentario al ser rechazada su propuesta para una muy necesaria reforma del mercado de trabajo.
Los conflictos laborales volvieron con fuerza, ahora que la economía había mejorado y era obvio que había más riqueza para "repartir",crecieron las demandas de los sindicatos y se sucedieron dos grandes huelgas generales.
El paro llegó a máximos históricos y el partido de Menem fue derrotado en 1997.
En la segunda mitad de los 90 hacía falta un nuevo, imaginativo y vigoroso liderazgo para seguir sacando a Argentina del pozo; como el que representó Menem en su primera época, pero Menem era una caricatura de sí mismo por aquellos días.
El Gobierno de De La Rúa que siguió no resolvió ninguno de los problemas de Argentina y esto llevó a la frustración de los argentinos al no poder canalizar su rabia por medio de la alternancia política
La crisis y el estancamiento volvían a aparecer por el horizonte.
FIN PARTE V
En 1995 Menem es reelegido por abrumadora mayoría.
Ahora que Argentina era un país mendio normal de nuevo, se podía mirar de manera más crítica al lado oscuro de la gestión de Menem, desde la creciente pobreza hasta las actitudes autoritarias del mismo.
En pocas palabras Menem era un gobernante adecuado para un país en estado de descomposición dispuesto a tragar y aceptar lo que fuera con tal de salir del caos, pero Menem no era un presidente adecuado para pilotar un país normalizado.

Menem y señora
El fenómeno clave de estos años es el de la corrupción, y ésta fue rampante durante el proceso de privatización de las empresas públicas. Más que una venta de empresas fué un todo a 100.
Las compañías públicas, pese a su pérdidas, se vendieron a precios muy inferiores a su valor real. La percepción de la ciudadanía era de que habían saqueado el país, sobretodo cuando monopolios públicos fueron sustituidos por monopolios privados.
Al desaparecer los subsídios a las empresas, los servicios de éstas fueron más caros, si bien más eficientes.
Los escandalos alrededor de las privatizaciones se sucedieron uno tras otro, revelándose que muchos participantes en las privatizaciones, tenían vínculos con mafias internacionales.
Obviamente el proceso de privatización perdió legitimidad; un proceso que era necesario para reducir la deuda y el peso del Estado y que globalmente fué positivo.
En 1996, el Gobierno sufrió un revés parlamentario al ser rechazada su propuesta para una muy necesaria reforma del mercado de trabajo.
Los conflictos laborales volvieron con fuerza, ahora que la economía había mejorado y era obvio que había más riqueza para "repartir",crecieron las demandas de los sindicatos y se sucedieron dos grandes huelgas generales.
El paro llegó a máximos históricos y el partido de Menem fue derrotado en 1997.

Presidente De la Rúa
En la segunda mitad de los 90 hacía falta un nuevo, imaginativo y vigoroso liderazgo para seguir sacando a Argentina del pozo; como el que representó Menem en su primera época, pero Menem era una caricatura de sí mismo por aquellos días.
El Gobierno de De La Rúa que siguió no resolvió ninguno de los problemas de Argentina y esto llevó a la frustración de los argentinos al no poder canalizar su rabia por medio de la alternancia política
La crisis y el estancamiento volvían a aparecer por el horizonte.
FIN PARTE V

