MISLATAMAN: ORANGE POWER

jueves, 13 de octubre de 2005

Che que boluuuuuuudo! PARTE III

Sigue de un post anterior

La inestabilidad social se instaló en los últimos años del gobierno de Perón con luchas virulentas entre peronistas y anti-peronistas.
Esta violencia política desgarra al país y llega al extremo de causar muertes. Finalmente el ejército depone a Perón, que se exilia en Paraguay.

Ente 1955 y 1973, Argentina conoce 10 presidentes distintos, 5 de ellos Generales.

Imagen



Gobiernos civiles débiles son sustituidos de manera cíclica por generales ineptos que traen inestabilidad y pérdida de oportunidades para el país que se estanca sin remedio.

La indústria argentina totalmente desfasada y atrasada no fue reformada (lo cual siempre es un proceso doloroso y de gran coste social a corto plazo) sinó que siguió protegida y relegada al mercado interior.

Imagen


La dependencia para cuadrar las cuentas, del tradicional sector exportador se hace mayor cuando éste ha perdido el dinamismo de antaño.

Consecuencia principal:

Una tendencia que ya hemos tratado y que ahora se ve reforzada. Ninguna rama de la actividad económica podía sobrevivir sin contactos o influencia política en un ambiente donde las decisiones políticas eran vitales para la economía.

Este rol decisivo de la política en los negocios forzó a todo grupo social a organizarse para tener
alguna oportunidad de éxito en la lucha para repartirse un pastel cada vez más pequeño.

Argentina siguió viviendo por encima de sus posibilidades y además para mitigar el descontento popular se necesitaba mucho dinero, dinero que Argentina ya no tenía, así que se por un lado se empezó a pedir dinero prestado al Fondo Monetario Internacional (Primer crédito en 1958 al gobierno de Arturo Frondizi) y se puso en marcha la máquina de hacer billetes del Banco Central (que no era independiente).

Así que en esta época tienen su génesis las dos pesadillas de los Argentinos: la deuda externa y la hiperinflación.

Imagen



La inestabilidad social no dejó de crecer y la fractura era tan profunda como para llevar al país al borde de la guerra civil.



Los militares con las aquiescencia de Isabel Perón, que era Presidente entonces, tomaron el poder.

Iniciaron una dictadura genocida y criminal, llevaron al país a la humillación y la derrota en la Guerra de las Malvinas y en absoluto enmendaron la situación económica de Argentina que cada vez estaba peor. Finalmente totalmente desprestigiados cedieron el poder a un Presidente democrático, aunque las heridas de aquella época aún no han cicatrizado ni mucho menos.

El país que fué la tierra prometida para millones de inmigrantes era en 1983 un país desmoralizado y que había perdido la fé en sí mismo.


Imagen

Comentarios

Añadir un comentario