MISLATAMAN: ORANGE POWER

jueves, 29 de septiembre de 2005

Che que boluuuuuuudo! PARTE I

Hay países que son ricos.
Y países que son pobres.
Hay países pobres que se hacen ricos...
Y está Argentina.



Conozco bastantes argentinos que viven ahora en España y la mayoría te hablan con nostalgia de un pasado dorado, de vacaciones espectaculares, de vida sin estrecheces...uno, conociendo a los argentinos está tentando de calificar todas esas elucubraciones de fantasmadas y delirios de grandeza.

La verdad es que ambas cosas son generalmente ciertas.

Los argentinos son unos fantasmas pero eran ricos, tan ricos que llegaron a intoxicarse de éxito, dejaron de tocar de pies a tierra, empezaron a vivir por encima de sus posibilidades y acabaron por labrarse a pulso su propio fracaso. El hostión fue tremendo.

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Sé que es duro asumir la responsabilidad que nos corresponde en nuestros fracasos y que es más fácil y consolador echarle la culpa de nuestras desgracias a otros. Pero eso es la estrategia del avestruz.
Esto es algo que pese a sus miles de psiquiatras los argentinos no han asumido aún, las culpa de su descenso al abismo es principalmente responsabilidad de los propios argentinos.
En cuanto lo admitan, cuanto antes sean capaces de asumir lo que hicieron mal antes podran rectificar (leed este último completo).

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¿Culpa de la globalización?¿del neoliberalismo?¿del capitalismo? ¿del FMI? ¿Banco Mundial?

¿Qué pasó realmente en Argentina?

Cualquier médico te dirá que la condición necesaria para un tratamiento efectivo es un diagnóstico acertado, así que echemos un vistazo a la historia de Argentina.

Los años de oro de Argentina fueron de 1860 a 1930, las exportaciones crecían, la renta per capita aumentaba a muy buen ritmo, Argentina era uno de los países más ricos del Mundo, y los inmigrantes llegaban a millones.

El auge de las exportaciones, especialmente de productos agroalimentarios, en el que se basaba la prosperidad de Argentina se debió a seis factores:

* Aumento de la demanda europea de agroalimentarios y materias primas.

* 2ª Revolución Industrial que creó nuevos medios de transporte más rápidos y baratos.

* Riqueza Argentina en materias primas fácilmente explotables.

* Estabilidad política relativa desde 1861.

* Gran entrada de capital e inversión extranjera.

* Llegada de millones de trabajadores inmigrantes desde Europa.

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Casi seis millones de inmigrantes, en su mayoría italianos y españoles llegaron a Buenos Aires entre 1870 y 1914.
La mayoría se asentó en las ciudades y supusieron la mano de obra de la que se nutrió la indústria y el sector servicios argentino.

Al haber escasez de mano de obra ésta estaba bien remunerada con lo cual fue el motor de la industria de bienes de consumo.

A su vez la mayoría de estos inmigrantes tenía alguna experiencia técnica y en actividades comerciales con lo cual muchos se convirtieron en emprendedores creando sus propias fábricas y talleres.

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La indústria argentina que entre 1900 y 1904 empleaba a 486.000 personas, ocupaba entre 1910 y 1914 a 851.000.

Pero no era oro todo lo que relucía y había una serie de problemas estructurales que de no resolverse a tiempo provocarían graves problemas antes o después:

* La propiedad de las tierras estaba en manos de unos pocos magnates (estancieros). Estos latifundios se explotaban de manera extensiva invirtiendose muy poco en mecanización, nuevas técnicas de cultivo, etc.

* La industria se centró en el mercado interno ya que éste era lo susficientemente grande como para justificar la inversión y al mismo tiempo estaba protegido de manera natural (debido a las distancias) de la competencia exterior.

Por ello la industria argentina producía de manera principal bienes de consumo y no productos de mayor valor añadido. No se producían bienes sofisticados ni había estímulo para ello.
Eso dejaba a Argentina dependiente de los procesos de avance tecnológico y mejora técnica que sí se estaban producciendo en otros países.

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Así pués la industria argentina debía importar la maquinaria, piezas, de recambio, know-how, etc que requería para su funcionamiento. Lo cual no era un problema mientras los ingresos de las exportaciones sirvieran para pagar la factura.

El problema de este modelo se pone de manifiesto ya a principios del siglo XX cuando la mejora y abaratamiento de los medios de transporte hace que el sector manufacturero argentino empiece a estar sujeto a la competencia con el de otros países.

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¿La respuesta? Proteccionismo económico, una vieja constante en la historia argentina. Mediante impuestos, licencias de importación, etc.
Se subió el arancel para aquellos productos que Argentina producía con tal de resguardar a los productores locales y se mantuvo bajo el que aquellos productos que necesitaba importar para mantener a su industria funcionando.

Esta creciente intervención del Estado en la economía, impulsada por diferentes sindicatos y organizaciones empresariales, dará lugar a otro de los grandes males de la historia de Argentina:

Cada vez prosperar económicamente dependía más de arrimarse al poder político para conseguir del gobierno algún favor en forma de monopolio o licencia.

La política se convirtió en el campo de batalla de la economía y controlar los resortes del poder político era más importante para el éxito de los negocios que la propia gestión de la empresa y los servicios o productos que ésta ofrecía.

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Esta asociación ilícita entre política y economía en la que la corrupción es inevitablemente rampante, deja como perdedores a aquellos que no saben o no pueden organizarse para presionar e influir en el gobierno, generalmente las clases populares.

FIN PARTE I

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