viernes, 19 de agosto de 2005
CRÓNICA DE BRATISLAVA
Bien finalmente un cronista nato y con un inmenso talento (gracias Curro Corner) ha terminado la crónica de la visita a Bratislava.
El relato está trufado de una de las grandes pasiones de nuestro amigo Lisboeta, el fútbol.
Todos los motes que aparecen en el texto hacen referencia a grandes becarios ICEX (la flor y nata de la juventud de de este jodio país) que hoy por hoy, desperdigados por el mundo, intentan reflotar,cuando les dejan, la balanza comercial española.
Espero que disfruteis:
Los frikis del ICEX la montan a orillas del Danubio
Es difícil que la repetición continuada de una expresión tan vulgar y común como “la vamos a montar” que los Frikis del ICEX convirtieron en el símbolo de su FrikiTour a Bratislava eclipse a aquel “Danubio Azul” del que hablaba el famoso vals. No obstante, en este mundo de David y Goliats en el que vivimos con más frecuencia de lo que creemos, el clamor de los friquis consiguió que el Danubio dejara de ser, a su paso por la capital eslovaca, el río del vals, para convertirse en el principal testigo del triunfo del friquismo.
No son estos friquis escandalosos o espectuaculares como aquellos que, traídos por el genial Lucky Strike, arrasaron hace poco más de un mes la noche de Lisboa. Son friquis de buen hacer, de talento por encima de espectacularidad y de eficacia patente en los resultados. Si alguien esperaba que Varsovia y Bratislava ardieran literalmente este fin de semana, ese alguien tendrá que volver a plantearse las raíces de este FrikiTour. No se encendió una sola cerilla, pero Bratislava se puso al rojo vivo.
Estos frikis triunfaron sin hacer ruido y eso que lo llevaban avisando durante meses. Los mismos meses que transcurrieron desde aquel mes de enero en que fue comprado el primer billete del Friki Tour.
Para resumir esta crónica en cuatro palabras: Los frikis la montaron.
Y, aunque con esto les sobra el resto del artículo, el espectáculo del fin de semana merece ser analizado en profundidad.
El viaje comenzó friki desde el primer momento. El jueves, a las cinco de la mañana, hora friki por excelencia, Curro Corner y Oppo Rancisis se encontraron en el aeropuerto de Varsovia en lo que fue el saque inicial de un Friki Tour que, pocas horas después comenzó a tomar la forma definitiva con la llegada de Al Turtusi, procedente de la primera parada de su gira europea.
En el camino se quedó la perla de la cantera forera, el gran Lucky Strike, que con inmenso dolor causó baja en las visitas a las dos capitales centroeuropeas, si bien desde su retiro temporal en Berlín estuvo constantemente presente de corazón y teléfono móvil. El joven perdió una gran oportunidad para presentar en sociedad el talento y las buenas maneras con las que ha asombrado mil veces en las divisiones inferiores del Foro y su baja, más que como la pequeña molestia de tener que prescindir del canterano, ha sido acusada por el grupo friki como lo que realmente representa a estas alturas de la temporada: la caída de uno de los principales puntales y la referencia ofensiva del equipo ahora que Mislata ha retrasado su posición hacia un centro del campo defensivo.
Una pérdida dura de asumir para los frikis que fue perfectamente resumida por el admirador de Berlín que recibió la noticia de la separación del Turtusí y Lucky con un desamparado: “¿Y por qué se separan?”.
Si algo se puede decir del FrikiTour es que fue un brutal expedición gastronómica por Centroeuropa. Oppo lo sabe y aprovecha esa baza para cultivar la gula de todo buen friki y arrastrar consigo al resto de la expedición, cuyos integrantes volvieron a sus respectivos destinos con varios kilos de más.
De la cocina salieron inmediatamente jarras de cerveza de litro con las que Curro Corner mantuvo una tórrida relación durante todo el fin de semana, y unas brochetas más grandes que un brazo humano. El Turtusí, en su nueva faceta metrosexual, renunció a la carne de cerdo que todos esperábamos, pero no por ello renunció al placer de comerse un pato entero que pareció caber sin problemas en la barriga que se ha traido de Argelia.
El que los frikis no pasan indiferentes allí donde van es un hecho, y así quedo nuevamente demostrado durante la visita al gueto judío de Varsovia y a la sinagoga, donde la que la perilla árabe del Turtusí no pasó desapercibida, hasta el punto de que algunos de los allí presentes empezaron a perseguir al grupo para comprobar su identidad y nacionalidad.
Pero todos sabían que el resultado final del Friki Tour iba a decidirse en los juegos nocturnos. Las visitas matutinas de Varsovia prometían acción una vez puesto el sol y poco tardó en llegar la primera oportunidad de la noche, cuando Oppo y el Turtusí se encontraron frente a frente a dos polacas que estaban haciendo promoción de un vodka y entablaron conversación con ellos.
El Turtusí estuvo sobresaliente, controlando los tiempos, dirigiendo la conversación y consiguiendo que la bella pelirroja con la que hablaba estuviera pasándose repetidamente la mano por el pelo. Por su parte, Oppo, con algunas lagunas técnicas pero un incipiente “savoire-faire”, mantuvo una animada conversación con una rubia. No obstante, la aparición de una amiga y la repentina marcha de las dos, dejaron a los chicos con un palmo de narices en su primer acercamiento. El Turtusí no fue el mismo desde entonces.
Turtusí ha asumido el carácter de los grandes jugadores anárquicos. Aquellos que deambulan por el campo durante ochenta y nueve minutos y en la única ocasión que tocan la pelota marcan el único gol del partido. El Turtusí es hoy un jugador más tranquilo que hace un año, menos alocado, más sereno, más centrado, casi metrosexual, por qué no decirlo. Pero también ha crecido su anarquía y su irregularidad. Es capaz de permanecer durante horas apático, sin intervenir en las situaciones del juego, pero surge de pronto con reacciones explosivas de talento de vez en cuando. De sus botas y su labia salieron las mejores ocasiones de este FrikiTour y tuvo momentos de mucho mérito. El propio Turtusí acabó la primera noche bailando salsa con un par de polacas, preludio de lo que sería su gran intervención en Bratislava, cuando invitó a salir a la recepcionista del albergue.
La segunda jornada en Varsovia siguió por cauces tranquilos, como un previo apenas a lo que estaba por venir. Se comió como bestias en un restaurante salido de los Picapiedra y se cenó nuevamente como bestias en otro restaurante local en el que Curro Corner volvió a involucrarse sentimentalmente con una jarra de cerveza de litro.
La noche se presentaba como un nuevo desafío para la avanzadilla friki que, pese a que estaba ya prevenida por Oppo para las dificultades de la conquista en Polonia, se encontró con enemigos duros de pelar, por mucho que todos los integrantes del grupo consiguieran bailes provocativos, e incluso algún magreo que otro, con un alma en pena que pululaba por la discoteca.
La sesión de madrugada se resume en una frase de Turtusí: “Estas debían ser todas del club de fans de Juan Pablo II”.
El viaje a Bratislava marcó el inicio del nucleo duro del Friki Tour en una jornada que comenzó con calma y cierta necesidad de descanso por todas las partes durante sus primeras horas, especialmente después de la nueva orgía gastronómica inaugural en Bratislava y la llegada de Mislata.
Los frikis sin Mislata son como Etoo y Ronaldinho sin Deco o como Ronaldo y Rául sin Zidane. Mislata, aun alejado de la puerta contraria como le han llevado los acontecimientos de los últimos meses, aporta la esencia, la claridad, la elegancia, la base para convertir una situación vulgar en un auténtico éxito. Ha perdido su poder ofensivo, es verdad, pero se ha convertido en su sensacional jugador de equipo y para el equipo. Define estrategias, marca objetivos, contempla el juego desde todos los puntos e indica a sus compañeros los puntos débiles del rival. Además, mantiene su capacidad del pasado para convertir lo zafio en gracioso y dejar helados hasta a sus propios compañeros con jugadas espectaculares. Eso sí, sigue conservando su fama de “enfant terrible”, políticamente incorrecto y falto de tacto, especialmente cuando se refirió como sólo él sabe hacerlo a las mujeres de Belgrado delante de la novia de nuestro guía local Petit David.
Incluso la habitación del albergue se convirtió durante algunas horas en el centro del frikismo mundial con conversaciones muy animadas sobre ICEX, CECO, oficinas y devaneos, de unos becarios y otros, con el polémico asunto de las dotaciones incluido. Especial interés merecen las referencias al “chorizo de cantalejo” o la conversación masculina sobre sexo, parodia de mala calidad de Sexo en Nueva York, tremendamente ilustrativa para Oppo, con un Lucky Strike constantemente presente a través de teléfono o SMS.
Oppo sigue siendo la promesa por explotar de este equipo. Posee cualidades frikis innatas, pero aún le queda algún tiempo y experiencia para demostrar sus cualidades en el mundo de la conquista friki. Estuvo brillante en su papel organizador. Fue un anfritrión perfecto en Varsovia y gestionó de manera sensacional la logística del FrikiTour, con su habitual capacidad analítica sobre las prestaciones y el rendimiento del equipo. No obstante, con mucho, su mejor faceta en el equipo fue su rendimiento gastronómico y alcohólico en el que estuvo simplemente sensacional y donde fue el principal impulsor del brutal éxito culinario de la reunión de Bratislava con frases y detalles como “Hoy cenamos algo ligero... una ensalada... pero antes me acabo el chocolate”, menú que podría complementar con los seis helados dobles, triples o hasta cuádruples con los que se regalaba cada día. Aún así, tuvo que soportar con dolor y rabia como Mislata se comió su hamburguesa eslovaca durante la última noche.
Pero fue la noche del sábado la que ofreció los mejores momentos de juego en términos de frikismo. Todo comenzó cuando a la recepcionista del albergue se le preguntó por sitios para salir a pasar un rato por la noche y, en vista de que mencionaba algún bar poco friki abierto apenas hasta la una o las dos, se decidió poner toda la carne en el asador y gastar el gran cartucho preguntándole por el antro que tenía fama de ser la sede local del vicio. La mirada de la recepcionista fue esclarecedora del tipo de sitio por el que se le había preguntado y, aparte de ese, recomendó otro más.
Al Turtusí le había gustado la chica y, lleno de energía, se dispuso a volver al albergue para llevarse a la recepcionista de perdición con los frikis, aunque al final todo quedó en un amago. No hizo falta esperar mucho para encontrar un nuevo desafío, ya que siguieron a las dos primeras eslovacas que aparecieron en la calle soltando toda clase de burradas sobre sus panderos y demás... dándose la casualidad de que una de ellas hablaba perfectamente español y era capaz de entenderlo todo. Se entabló un rápido y fructífero flirteo que no dio grandes resultados tras lo que los frikis se dirigieron a una nueva e impresionante cena y a las dos discotecas de la noche.
La primera el Cirkus BarK, un barco-discoteca atestado de gente a la orilla del Danubio, donde los frikis pudieron deleitarse con la belleza de las mujeres eslavas y esbozar incluso alguna estrategia de ataque que no fue finalmente culminada; y, posteriormente, en el Laverna, un tradicional antro de perdición local convertido aquella noche en campo de nabos, donde pululaban demasiados ingleses haciendo el tonto en una despedida de soltero y una bandada de italianos que no hacían más que molestar. Visto el panorama, Mislata y Jordi cedieron al cansancio, mientras que Oppo y Curro Corner decidieron quedarse un poco más, lo que tuvo como premio un puesto de privilegio junto a un par de rubias que daban un espectáculo pseudoerótico y algún rozamiento aislado con una nativa que pasaba por allí.
Curro Corner mantiene su línea constante de los últimos meses. Pese a que sus resultados en el choque previo de preparación con un equipo checo de hace un par de semanas habían creado grandes expectativas, volvió a adolecer de falta de gol. Aún con el recuerdo del calentón del partido de Riga en la cabeza, tomó el Friki Tour como una experiencia visual algo más relajada. No obstante, demostró que sigue en el mejor momento de su carrera en lo que a ingesta de cerveza se refiere y que, en lo que respecta a su misoginia, sigue siendo uno de los grandes del ICEX en este campo, aunque quizá el cansancio de tanto tiempo en la élite hace ya que no raye al nivel de ocasiones anteriores. La dupla misógina que forma con Mislata es, sin duda, una de las mejores del campeonato y sus esfuerzos formativos con Oppo deberán dar resultado... algún día.
El domingo fue el momento del programa cultural y social, con visitas al castillo, al centro de la ciudad, al mirador del puente sobre el Danubio y, especialmente, con el encuentro con Petit David y su novia Mercedes, con los que se mantuvieron unas conversaciones muy agradables, pese a que los frikis acabaron con el convencimiento de que algunas salidas de tono no habían agradado a nuestra acompañante femenina, como aquella petición de detalles sobre un famoso bar de moteros donde ocasionalmente se hacían streap-teases y que era objetivo prioritario para la salida nocturna del domingo.
La tarde del domingo sirvió también para certificar dos realidades inesperadas con respecto al futuro friki: La primera, pese a las dudas y el recelo de Lucky, la decisión de convocar el Friki Tour 2006 en la ciudad de Kiev con el lema “Nos quitamos la careta”, algo en lo que influyó decisivamente el empuje del sector misógino. La segunda, inesperada y contra todo pronóstico, fue nombrar a Susana, becaria COMEX de Estocolmo, como FrikiMusa para el Friki Tour 2006, puesto en el que sustituye tras un año a la becaria de moda de Düsseldorf.
Para acabar, un nuevo punto álgido: Jordi puso toda la carne en el asador e invitó a salir a la recepcionista del albergue con un estilo y una tranquilidad propios de su evolución natural en este ámbito. El Friki Tour concluyó con una nueva cena y una salida nocturna algo más tranquila, antes de una última noche llena de conversaciones nocturnas de albergue y un despertar estropeado por la ausencia de agua caliente en las duchas que obligó a los frikis a desperdigarse por media Europa apestando a friki tour.
Un gran encuentro, sin duda alguna. Puede que algunos digan que eso no es montarla. Que no hubo espectacularidad, que no hubo grandes trofeos que mostrar ni esperpentos en las calles o en los bares. Pero sólo quien estuvo en el Friki Tour y comprobó el sensacional ambiente de compañerismo y conexión que hubo entre sus miembros podrá saber hasta qué punto los frikis la montaron en Bratislava. Un sensacional fin de fiesta en Centroeuropa para una beca que toca a su fin.
Pero no se puede olvidar tampoco al gran ausente en Bratislava: Papi Inca. El experimentado Inca se ha convertido con sus enseñanzas en la gran referencia ideológica de este grupo de frikis. Es el padre, el mentor, el espíritu, el nombre al que todos se encomiendan y que aparece en todas las conversaciones. En Bratislava fue, simplemente, el autor intelectual del Friki Tour. No hay palabras que puedan definir su influencia en la galaxia friki.
Nos vemos en Kiev en 2006.
El relato está trufado de una de las grandes pasiones de nuestro amigo Lisboeta, el fútbol.
Todos los motes que aparecen en el texto hacen referencia a grandes becarios ICEX (la flor y nata de la juventud de de este jodio país) que hoy por hoy, desperdigados por el mundo, intentan reflotar,cuando les dejan, la balanza comercial española.
Espero que disfruteis:
FRIKISMO AZUL
Los frikis del ICEX la montan a orillas del Danubio
Es difícil que la repetición continuada de una expresión tan vulgar y común como “la vamos a montar” que los Frikis del ICEX convirtieron en el símbolo de su FrikiTour a Bratislava eclipse a aquel “Danubio Azul” del que hablaba el famoso vals. No obstante, en este mundo de David y Goliats en el que vivimos con más frecuencia de lo que creemos, el clamor de los friquis consiguió que el Danubio dejara de ser, a su paso por la capital eslovaca, el río del vals, para convertirse en el principal testigo del triunfo del friquismo.

No son estos friquis escandalosos o espectuaculares como aquellos que, traídos por el genial Lucky Strike, arrasaron hace poco más de un mes la noche de Lisboa. Son friquis de buen hacer, de talento por encima de espectacularidad y de eficacia patente en los resultados. Si alguien esperaba que Varsovia y Bratislava ardieran literalmente este fin de semana, ese alguien tendrá que volver a plantearse las raíces de este FrikiTour. No se encendió una sola cerilla, pero Bratislava se puso al rojo vivo.
Estos frikis triunfaron sin hacer ruido y eso que lo llevaban avisando durante meses. Los mismos meses que transcurrieron desde aquel mes de enero en que fue comprado el primer billete del Friki Tour.
Para resumir esta crónica en cuatro palabras: Los frikis la montaron.
Y, aunque con esto les sobra el resto del artículo, el espectáculo del fin de semana merece ser analizado en profundidad.
El viaje comenzó friki desde el primer momento. El jueves, a las cinco de la mañana, hora friki por excelencia, Curro Corner y Oppo Rancisis se encontraron en el aeropuerto de Varsovia en lo que fue el saque inicial de un Friki Tour que, pocas horas después comenzó a tomar la forma definitiva con la llegada de Al Turtusi, procedente de la primera parada de su gira europea.

En el camino se quedó la perla de la cantera forera, el gran Lucky Strike, que con inmenso dolor causó baja en las visitas a las dos capitales centroeuropeas, si bien desde su retiro temporal en Berlín estuvo constantemente presente de corazón y teléfono móvil. El joven perdió una gran oportunidad para presentar en sociedad el talento y las buenas maneras con las que ha asombrado mil veces en las divisiones inferiores del Foro y su baja, más que como la pequeña molestia de tener que prescindir del canterano, ha sido acusada por el grupo friki como lo que realmente representa a estas alturas de la temporada: la caída de uno de los principales puntales y la referencia ofensiva del equipo ahora que Mislata ha retrasado su posición hacia un centro del campo defensivo.
Una pérdida dura de asumir para los frikis que fue perfectamente resumida por el admirador de Berlín que recibió la noticia de la separación del Turtusí y Lucky con un desamparado: “¿Y por qué se separan?”.
Si algo se puede decir del FrikiTour es que fue un brutal expedición gastronómica por Centroeuropa. Oppo lo sabe y aprovecha esa baza para cultivar la gula de todo buen friki y arrastrar consigo al resto de la expedición, cuyos integrantes volvieron a sus respectivos destinos con varios kilos de más.

De la cocina salieron inmediatamente jarras de cerveza de litro con las que Curro Corner mantuvo una tórrida relación durante todo el fin de semana, y unas brochetas más grandes que un brazo humano. El Turtusí, en su nueva faceta metrosexual, renunció a la carne de cerdo que todos esperábamos, pero no por ello renunció al placer de comerse un pato entero que pareció caber sin problemas en la barriga que se ha traido de Argelia.
El que los frikis no pasan indiferentes allí donde van es un hecho, y así quedo nuevamente demostrado durante la visita al gueto judío de Varsovia y a la sinagoga, donde la que la perilla árabe del Turtusí no pasó desapercibida, hasta el punto de que algunos de los allí presentes empezaron a perseguir al grupo para comprobar su identidad y nacionalidad.
Pero todos sabían que el resultado final del Friki Tour iba a decidirse en los juegos nocturnos. Las visitas matutinas de Varsovia prometían acción una vez puesto el sol y poco tardó en llegar la primera oportunidad de la noche, cuando Oppo y el Turtusí se encontraron frente a frente a dos polacas que estaban haciendo promoción de un vodka y entablaron conversación con ellos.
El Turtusí estuvo sobresaliente, controlando los tiempos, dirigiendo la conversación y consiguiendo que la bella pelirroja con la que hablaba estuviera pasándose repetidamente la mano por el pelo. Por su parte, Oppo, con algunas lagunas técnicas pero un incipiente “savoire-faire”, mantuvo una animada conversación con una rubia. No obstante, la aparición de una amiga y la repentina marcha de las dos, dejaron a los chicos con un palmo de narices en su primer acercamiento. El Turtusí no fue el mismo desde entonces.

Turtusí ha asumido el carácter de los grandes jugadores anárquicos. Aquellos que deambulan por el campo durante ochenta y nueve minutos y en la única ocasión que tocan la pelota marcan el único gol del partido. El Turtusí es hoy un jugador más tranquilo que hace un año, menos alocado, más sereno, más centrado, casi metrosexual, por qué no decirlo. Pero también ha crecido su anarquía y su irregularidad. Es capaz de permanecer durante horas apático, sin intervenir en las situaciones del juego, pero surge de pronto con reacciones explosivas de talento de vez en cuando. De sus botas y su labia salieron las mejores ocasiones de este FrikiTour y tuvo momentos de mucho mérito. El propio Turtusí acabó la primera noche bailando salsa con un par de polacas, preludio de lo que sería su gran intervención en Bratislava, cuando invitó a salir a la recepcionista del albergue.
La segunda jornada en Varsovia siguió por cauces tranquilos, como un previo apenas a lo que estaba por venir. Se comió como bestias en un restaurante salido de los Picapiedra y se cenó nuevamente como bestias en otro restaurante local en el que Curro Corner volvió a involucrarse sentimentalmente con una jarra de cerveza de litro.

La noche se presentaba como un nuevo desafío para la avanzadilla friki que, pese a que estaba ya prevenida por Oppo para las dificultades de la conquista en Polonia, se encontró con enemigos duros de pelar, por mucho que todos los integrantes del grupo consiguieran bailes provocativos, e incluso algún magreo que otro, con un alma en pena que pululaba por la discoteca.
La sesión de madrugada se resume en una frase de Turtusí: “Estas debían ser todas del club de fans de Juan Pablo II”.

Los frikis sin Mislata son como Etoo y Ronaldinho sin Deco o como Ronaldo y Rául sin Zidane. Mislata, aun alejado de la puerta contraria como le han llevado los acontecimientos de los últimos meses, aporta la esencia, la claridad, la elegancia, la base para convertir una situación vulgar en un auténtico éxito. Ha perdido su poder ofensivo, es verdad, pero se ha convertido en su sensacional jugador de equipo y para el equipo. Define estrategias, marca objetivos, contempla el juego desde todos los puntos e indica a sus compañeros los puntos débiles del rival. Además, mantiene su capacidad del pasado para convertir lo zafio en gracioso y dejar helados hasta a sus propios compañeros con jugadas espectaculares. Eso sí, sigue conservando su fama de “enfant terrible”, políticamente incorrecto y falto de tacto, especialmente cuando se refirió como sólo él sabe hacerlo a las mujeres de Belgrado delante de la novia de nuestro guía local Petit David.

Incluso la habitación del albergue se convirtió durante algunas horas en el centro del frikismo mundial con conversaciones muy animadas sobre ICEX, CECO, oficinas y devaneos, de unos becarios y otros, con el polémico asunto de las dotaciones incluido. Especial interés merecen las referencias al “chorizo de cantalejo” o la conversación masculina sobre sexo, parodia de mala calidad de Sexo en Nueva York, tremendamente ilustrativa para Oppo, con un Lucky Strike constantemente presente a través de teléfono o SMS.
Oppo sigue siendo la promesa por explotar de este equipo. Posee cualidades frikis innatas, pero aún le queda algún tiempo y experiencia para demostrar sus cualidades en el mundo de la conquista friki. Estuvo brillante en su papel organizador. Fue un anfritrión perfecto en Varsovia y gestionó de manera sensacional la logística del FrikiTour, con su habitual capacidad analítica sobre las prestaciones y el rendimiento del equipo. No obstante, con mucho, su mejor faceta en el equipo fue su rendimiento gastronómico y alcohólico en el que estuvo simplemente sensacional y donde fue el principal impulsor del brutal éxito culinario de la reunión de Bratislava con frases y detalles como “Hoy cenamos algo ligero... una ensalada... pero antes me acabo el chocolate”, menú que podría complementar con los seis helados dobles, triples o hasta cuádruples con los que se regalaba cada día. Aún así, tuvo que soportar con dolor y rabia como Mislata se comió su hamburguesa eslovaca durante la última noche.

Pero fue la noche del sábado la que ofreció los mejores momentos de juego en términos de frikismo. Todo comenzó cuando a la recepcionista del albergue se le preguntó por sitios para salir a pasar un rato por la noche y, en vista de que mencionaba algún bar poco friki abierto apenas hasta la una o las dos, se decidió poner toda la carne en el asador y gastar el gran cartucho preguntándole por el antro que tenía fama de ser la sede local del vicio. La mirada de la recepcionista fue esclarecedora del tipo de sitio por el que se le había preguntado y, aparte de ese, recomendó otro más.
Al Turtusí le había gustado la chica y, lleno de energía, se dispuso a volver al albergue para llevarse a la recepcionista de perdición con los frikis, aunque al final todo quedó en un amago. No hizo falta esperar mucho para encontrar un nuevo desafío, ya que siguieron a las dos primeras eslovacas que aparecieron en la calle soltando toda clase de burradas sobre sus panderos y demás... dándose la casualidad de que una de ellas hablaba perfectamente español y era capaz de entenderlo todo. Se entabló un rápido y fructífero flirteo que no dio grandes resultados tras lo que los frikis se dirigieron a una nueva e impresionante cena y a las dos discotecas de la noche.
La primera el Cirkus BarK, un barco-discoteca atestado de gente a la orilla del Danubio, donde los frikis pudieron deleitarse con la belleza de las mujeres eslavas y esbozar incluso alguna estrategia de ataque que no fue finalmente culminada; y, posteriormente, en el Laverna, un tradicional antro de perdición local convertido aquella noche en campo de nabos, donde pululaban demasiados ingleses haciendo el tonto en una despedida de soltero y una bandada de italianos que no hacían más que molestar. Visto el panorama, Mislata y Jordi cedieron al cansancio, mientras que Oppo y Curro Corner decidieron quedarse un poco más, lo que tuvo como premio un puesto de privilegio junto a un par de rubias que daban un espectáculo pseudoerótico y algún rozamiento aislado con una nativa que pasaba por allí.

Curro Corner mantiene su línea constante de los últimos meses. Pese a que sus resultados en el choque previo de preparación con un equipo checo de hace un par de semanas habían creado grandes expectativas, volvió a adolecer de falta de gol. Aún con el recuerdo del calentón del partido de Riga en la cabeza, tomó el Friki Tour como una experiencia visual algo más relajada. No obstante, demostró que sigue en el mejor momento de su carrera en lo que a ingesta de cerveza se refiere y que, en lo que respecta a su misoginia, sigue siendo uno de los grandes del ICEX en este campo, aunque quizá el cansancio de tanto tiempo en la élite hace ya que no raye al nivel de ocasiones anteriores. La dupla misógina que forma con Mislata es, sin duda, una de las mejores del campeonato y sus esfuerzos formativos con Oppo deberán dar resultado... algún día.
El domingo fue el momento del programa cultural y social, con visitas al castillo, al centro de la ciudad, al mirador del puente sobre el Danubio y, especialmente, con el encuentro con Petit David y su novia Mercedes, con los que se mantuvieron unas conversaciones muy agradables, pese a que los frikis acabaron con el convencimiento de que algunas salidas de tono no habían agradado a nuestra acompañante femenina, como aquella petición de detalles sobre un famoso bar de moteros donde ocasionalmente se hacían streap-teases y que era objetivo prioritario para la salida nocturna del domingo.

La tarde del domingo sirvió también para certificar dos realidades inesperadas con respecto al futuro friki: La primera, pese a las dudas y el recelo de Lucky, la decisión de convocar el Friki Tour 2006 en la ciudad de Kiev con el lema “Nos quitamos la careta”, algo en lo que influyó decisivamente el empuje del sector misógino. La segunda, inesperada y contra todo pronóstico, fue nombrar a Susana, becaria COMEX de Estocolmo, como FrikiMusa para el Friki Tour 2006, puesto en el que sustituye tras un año a la becaria de moda de Düsseldorf.
Para acabar, un nuevo punto álgido: Jordi puso toda la carne en el asador e invitó a salir a la recepcionista del albergue con un estilo y una tranquilidad propios de su evolución natural en este ámbito. El Friki Tour concluyó con una nueva cena y una salida nocturna algo más tranquila, antes de una última noche llena de conversaciones nocturnas de albergue y un despertar estropeado por la ausencia de agua caliente en las duchas que obligó a los frikis a desperdigarse por media Europa apestando a friki tour.

Un gran encuentro, sin duda alguna. Puede que algunos digan que eso no es montarla. Que no hubo espectacularidad, que no hubo grandes trofeos que mostrar ni esperpentos en las calles o en los bares. Pero sólo quien estuvo en el Friki Tour y comprobó el sensacional ambiente de compañerismo y conexión que hubo entre sus miembros podrá saber hasta qué punto los frikis la montaron en Bratislava. Un sensacional fin de fiesta en Centroeuropa para una beca que toca a su fin.
Pero no se puede olvidar tampoco al gran ausente en Bratislava: Papi Inca. El experimentado Inca se ha convertido con sus enseñanzas en la gran referencia ideológica de este grupo de frikis. Es el padre, el mentor, el espíritu, el nombre al que todos se encomiendan y que aparece en todas las conversaciones. En Bratislava fue, simplemente, el autor intelectual del Friki Tour. No hay palabras que puedan definir su influencia en la galaxia friki.
Nos vemos en Kiev en 2006.

